Este martes pasado fueron las elecciones en Estados Unidos. Con solo dos partidos principales en la contienda y cambios significativos en el Congreso, las emociones han estado muy presentes. Hoy siento el llamado de compartir mi viaje y reflexiones mientras observo esta realidad desarrollarse

Mi proceso inició hace 8 años

Hace ocho años, comencé el proceso para emigrar legalmente a los Estados Unidos. Recuerdo que en esa elección ganó el presidente electo que me llenó de miedo, partiendo que lo único que escuchaba era como los mexicanos eramos problemas. Incluso le pregunté a nuestra abogada que pasaría con el proceso si era elegido para presidente; así de profundo era mi temor. Ella me aseguró que eso no sería posible, y aunque sus palabras eran racionales, mi corazón necesitó tiempo para poder creerlo.

Cuando llegué a Estados Unidos, ese miedo no se disipó de inmediato. Durante años viví con una precaución constante, cuidando cada paso, evitando cualquier problema con la ley que pudiera afectar mi proceso. Cargué con eso durante casi cinco años, hasta que un amable oficial me dijo que no tenía nada que temer, que estaba segura. Por primera vez, pude respirar profundamente y mi mente finalmente descansó.

Con las elecciones recientes, sentí el eco de esos miedos. Sin embargo, para mi sorpresa, no me hundí en ellos. Quizás porque, con el tiempo, he aprendido a comprender el propósito más grande, especialmente mientras guío a otros en mi trabajo sobre los temas de vida que elegimos antes de reencarnar. Puede que no conozca el plan completo, pero he aprendido a elevar mi vibración y, como dice uno de mis autores favoritos, a «microdosificar la esperanza» para seguir en balance y centro.

No lo juzgo. Puedo no estar de acuerdo con su forma de hablar o con el miedo que proyecta en cada momento frente a las cámaras, y eso estoy cociente que es mi lado humano. Pero al elegir ver las cosas desde una perspectiva más amplia, como lo hacen los halcones y las águilas, puedo alinearme con una frecuencia más elevada.

Reflexiones

Después de una profunda reflexión, quiero compartirte lo siguiente, de la misma forma en que lo haría con mi tribu en la certificación de Sanadores de Alma:

  • Honra tus sentimientos: Date el tiempo de ver, sentir y comprender tus emociones de manera holísticas.
  • Observa lo que percibes: Si algo te molesta en esta situación, pregúntate qué refleja dentro de ti. Una vez que lo ves con amor, puedes comenzar a avanzar.
  • No luches fuego con fuego: El cambio verdadero no llega jugando bajo las mismas reglas que otros utilizan. La verdadera valentía está en transformarte a ti mismo.
  • Todos Somos uno: Esta es una Ley Universal que nos rige. Cuando actuamos con la intención de herir a otros, en última instancia también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.

Me tomó tiempo procesar mis sentimientos y el peso de las emociones colectivas. Pasé por una crisis espiritual y busqué guía en mi familia espiritual para ayudarme a navegarla.

Está bien pedir ayuda, y lo más importante es honrar nuestra humanidad para poder ver más allá de ella. Cada situación es única, y cada alma sigue su propio camino. Pero creo que cuando miremos hacia atrás, veremos cómo este viaje nos esta llevando a Ser Humanos compasivos, empáticos hacia ti mismo y hacia los demás.

Y si nadie te lo ha dicho hoy, te amo.

Con amor y luz,
Serafina